domingo, 24 de marzo de 2013

Heat quiere mejorar todavía más



MIAMI -- El Heat de Miami ha ganado 25 partidos consecutivos, y lo que era una competencia cerrada en la Conferencia del Este se convirtió en algo definido y pareciera que el equipo está encontrando nuevas formas de ganar cada noche.
Pero no, el plantel no está particularmente feliz con su desempeño en este momento.
Desde la perspectiva del Heat, es casi como si estuvieran simultáneamente en una mala y una buena racha luego de tener que enfrentar déficits de más de 10 puntos en tres partidos consecutivos, y aún así encontrar la manera de llevarse los partidos, casi como los 22 compromisos que precedieron esta semana.
"Estoy asumiendo la visión del mundo, de que aún podemos mejorar", dijo el alero Shane Battier. "De ninguna manera estamos jugando nuestro mejor básquetbol en este momento. Estamos ganando los partidos, pero tenemos mucho margen para mejorar. No hemos empezado bien los últimos dos juegos y nuestro enfoque defensivo no ha estado presente. Ha estado allí en la segunda mitad y cuando lo necesitamos, pero tenemos que hacerlo más consistentemente".
Incluso al acercarse cada vez más al récord de la liga de 33 victorias consecutivas, establecido por los Lakers de Los Angeles en 1971-72, la mayor preocupación en el vestuario del Heat es que no están en la mejor forma para los playoffs, cuando quedan apenas 14 partidos para la postemporada. El equipo ha caído en desventaja en el primer período en sus cinco últimos encuentros, ha ido perdiendo al medio tiempo en sus últimos tres partidos y ha sido superado en promedio de encestes en tres de sus pasados seis encuentros.
La próxima oportunidad de solucionar algunos de estos problemas será el domingo en casa cuando reciban a Charlotte (16-52) un equipo que tiene dos victorias consecutivas, aunque está a 38 juegos detrás del Heat (54-14) en la tabla de posiciones de la Conferencia del Este.
"Estamos pendientes, sin duda", dijo el entrenador del Heat, Erik Spoelstra. "Necesitamos jugar los partidos completos. Ya son tres partidos en fila que nos ha faltado el arranque energético que buscamos. Tendremos una oportunidad de volver al buen camino el domingo. Sin excusas. No estamos haciendo excusas para nosotros, el itinerario de partidos, ni nada. Sólo necesitamos más consistencia".
Al mismo tiempo, decir que los actuales campeones de la NBA están nerviosos por esta situación sería una exageración.
"Todos quieren que ganemos por 30 (puntos) cada noche", dijo Dwyane Wade. "Lo siento. No es posible".
Wade dijo que ha visto comentarios de aficionados en Twitter que no están exactamente felices con los dramáticos partidos recientes, y en una mención decía que el Heat estaba provocando infartos.
Pero él no ve esos momentos de los partidos como un motivo de angustia. Más bien los ve como algo divertido.
"Creo que es bueno para el juego", dijo Wade. "Mantener a la gente entretenida, mantener a la gente viendo, mantener a la gente en el estadio hasta que acabe el partido. ... Para nosotros, no importa si vamos arriba o abajo. Jugamos juegos dentro de los juegos. Abrimos rachas en momentos diferentes. Tenemos mucha confianza. No lo hacemos adrede, pero tenemos mucha confianza en nuestro equipo y podemos armar rachas rápidas".
Y eso ha quedado probado.

Obtenido de ESPN Deportes

miércoles, 20 de marzo de 2013

República Dominicana es el Campeón del Clásico Mundial de Béisbol 2013


Samuel Deduno y los relevistas dominicanos anestesiaron a los bates de Puerto Rico con una blanqueada de tres hits, en tanto que dobles remolcadores de Edwin Encarnación y Erick Aybar apuntalaron la ofensiva quisqueyana rumbo al octavo triunfo sin derrotas de la tropa dirigida por Tony Peña.

Japón atrapó los dos primeros títulos del Clásico, disputados en 2006 y 2009, pero esos equipos nipones no hicieron lo que pudo este conjunto dominicano: consagrarse con un récord inmaculado.
De la amargura dejada por la dolorosa eliminación en primera ronda hace cuatro años, Dominicana encaró este Clásico con entrega absoluta, pasión desbordante y un béisbol impecable en todos los sentidos.

Ganar el título era una misión de importancia monumental para los dominicanos y cumplieron. Fernando Rodneyponchó a Luis Figueroa, abanicando la brisa, para el último out, y consiguió su séptimo rescate del certamen.

Fue tal la magnitud de la gesta dominicana que la rueda de prensa tuvo que esperar varios minutos, pues el dirigente Peña, José Reyes y Robinson Canó debieron atender una llamada de felicitaciones del presidente Danilo Medina.

"Este es el mejor regalo que le podemos dar a la República Dominicana", dijo Peña. "Yo dije que `ya basta de vergüenza'. Este grupo hizo lo que queríamos".

Canó fue elegido como el jugador más valioso del Clásico tras batear para .469 (15 hits en 32 turnos) con dos jonrones, seis empujadas y seis anotadas.

"Esto valió la pena", indicó Canó. "Cada uno de nosotros será recordado por este Clásico. Siempre estará ahí".

Como finalista inesperado, Puerto Rico dispuso de varias oportunidades --embasó cinco veces al primer bateador-- pero no supo capitalizarlas con el hit oportuno. Se fueron de 11-0 con corredores en posiciones de anotar.

Fue el fin de un torneo en el que Puerto Rico superó todas las expectativas. Aunque se les señaló que no sobrevivirían la primera ronda, los boricuas se convirtieron en el verdugo que eliminó a tres potencias: Venezuela, Estados Unidos y Japón.

"Volvimos a poner a Puerto Rico en el mapa mundial del béisbol", dijo el manager puertorriqueño Edwin Rodríguez. "El béisbol organizado puede ver con ojos positivos lo que se hace en Puerto Rico".

"Al llegar a la final, lo más importante es que en Puerto Rico la gente se ha unido y el béisbol ha crecido", añadió el jardinero Alex Ríos. "Nos va a dar un poco más de motivación para crear más peloteros".

Puerto Rico, sin embargo, nunca pudo contra el muro dominicano. Tres veces se enfrentó con sus tradicionales rivales y perdió en las tres, incluyendo reveses por 4-2 en la primera etapa y por 2-0 en la segunda. Dominicana también manda en cuanto a títulos de la Serie del Caribe, al frente 19-14 sobre los boricuas.

La fiesta dominicana comenzó temprano en una noche lluviosa en el AT&T Park de San Francisco al fabricar dos carreras en la primera entrada ante Giancarlo Alvarado, el abridor puertorriqueño.

Reyes abrió con un doblete el derecho y avanzó a la antesala con un toque de Aybar. El piloto Rodríguez optó por un boleto intencional a Canó, obviamente temeroso de la impresionante producción del intermedista de losYankees de Nueva York. El tiro le salió por la culata cuando Encarnación limpió las bases con un doble entre el derecho y el central.

Esa ventaja de dos anotaciones fue bien defendida por el derecho Deduno, quien combinó magistralmente su recta con una curva venenosa.

Deduno cubrió cinco entradas con pelota de dos hits, tres boletos y cinco ponches.
Siempre se creció ante la mínima insinuación de amenaza boricua. En la primera, luego que Pagán abrió con un sencillo, ponchó a Carlos Beltrán y Yadier Molina.

En la quinta, Ríos negoció un boleto y avanzó a segunda con un lanzamiento descontrolado. Acto seguido, Deduno retiró con elevados a Carlos Rivera y Andy González, el de éste último engarzado al vuelo por el jardinero central Alejandro de Aza al límite de la zona de advertencia, robándole un extrabases. Jesús Felicianorecibió un pasaporte para apretar la amenaza, pero Pagán se ponchó.

Hiram Burgos relevó a Alvarado y contuvo a los boricuas hasta la baja del quinto, cuando un fallo elemental del intermedista Irving Falú facilitó la tercera de Dominicana. Falú fildeó una roleta de Reyes, pero no supo sacar a De Aza cuando pasó frente a él y luego Aybar empalmó un doblete al derecho.

Semejante diferencia fue imposible de remontar frente a un bullpen dominicano que terminó estirando a 22 innings y dos tercios una racha sin tolerar carrera, la cual comenzó a enhebrar desde la cuarta entrada de la primera cita ante Puerto Rico en San Juan.

Hubo tiempo para otra oportunidad boricua, cuando colocó dos corredores en circulación sin outs en el séptimo. No obstante, Pedro Strop entró por Octavio Dotel y bajó la cortina con ponches seguidos a Carlos Rivera y Pedro Valdés y un elevado que el antesalista Miguel Tejada atrapó en territorio de foul.

Obtenido de ESPN Deportes

lunes, 18 de marzo de 2013

Puerto Rico gana juego versus EEUU


Puerto Rico Elimina a Estados Unidos en el Clásico Mundial



Puerto Rico vs USA 4-3 wbc World Baseball Classic 3-15-2013.Puerto Rico advances to the semifinals for the first time in three tries and gains a measure of payback after getting kept from the 2009 semis by a heartbreaking loss to the U.S. For Team USA, regarded as the tournament favorite, this is yet another disappointing outcome in the WBC, where it now has a cumulative record of 10-10 and has never reached the final.

The Scene: The late-arriving crowd of 19,762 grew bigger and louder as the game went on, though the buzz was nowhere comparable to the din during the previous night's Dominican Republic-U.S. game. The large majority of fans were clearly on Puerto Rico's side, and they certainly got into it during the three-run rally.

What's next: Puerto Rico takes on the Dominican Republic on Saturday in a matchup of Caribbean rivals to decide seeding for the semis. Team USA gets to watch it for free.

Obtenido de Youtube

Victoria de Puerto Rico vs Japón

Puerto Rico llegó a San Francisco al borde de la medianoche tras cruzar de costa a costa todo Estados Unidos. El largo viaje no fue en vano y se quedarán un par de días más en la zona de la Bahía: los boricuas avanzaron el domingo a su primera final de un Clásico Mundial de béisbol tras vencer 3-1 al bicampeón Japón.

Un jonrón de Alex Ríos que produjo dos carreras en la séptima entrada, un sencillo remolcador de Mike Avilés en la primera y el trabajo mancomunado de un aguerrido grupo de lanzadores depositó a Puerto Rico a una final el próximo martes que nadie en sus sueños más alocados pudo pronosticar antes del torneo.

El equipo dirigido por Edwin Rodríguez bajó de su pedestal a otro coloso, luego de que en las dos rondas anteriores apearon en el camino a Venezuela y Estados Unidos. La última víctima fue Japón, el conjunto asiático que con maestría conquistó las dos ediciones previas del Clásico.

"Esto es una victoria inmensa, un logro inmenso", dijo Rodríguez. "Estamos muy conscientes de que Puerto Rico está mirando y pendiente de lo que está sucediendo aquí. Y cada uno de los muchachos sabe lo que esto significa para el pueblo de Puerto Rico y no solamente en lo deportivo, sino en lo social y anímico para Puerto Rico".

Puerto Rico espera ahora por el ganador de la otra semifinal, que República Dominicana y Holanda protagonizarán el lunes.

"Demostramos completamente que podemos ser los nuevos campeones, el campeón que nadie esperaba", dijo Ángel Pagán, el jardinero central de los Gigantes de San Francisco, los actuales monarcas de la Serie Mundial. "Esto tiene un enorme significado, pero no todo. Aún nos falta una victoria más".

Los boricuas disputaron partidos sucesivos -una victoria ante Estados Unidos el viernes que certificó su pasaje a las semifinales en San Francisco- y seguido perdieron el sábado ante República Dominicana en un encuentro que definió el orden de posiciones del grupo de segunda ronda en Miami.

Eso implicó el compromiso de jugar el domingo frente un adversario japonés que no había visto acción desde el martes previo en Tokio.

Más entonado y con sus baterías cargadas por la adrenalina de la competencia, Puerto Rico golpeó temprano al tomar la ventaja en la misma primera entrada contra Kenta Maeda. Sin permitir anotaciones en 10 innings, el as japonés se metió en problemas al conceder un par de bases por bolas. Parecía que Maeda salía del atolladero con un ponche a Yadier Molina, pero Mike Avilés le hizo pagar con un sencillo al central que remolcó a Irving Falú.

El abridor puertorriqueño Mario Santiago, por su parte, estuvo infranqueable, al retirar a los primeros nueve bateadores que enfrentó.

Su primer aprieto se produjo en el cuarto, cuando Takashi Toritani le saludó con sencillo al central. Sin embargo, Santiago sofocó la amenaza cuando, con hombre en segunda, realizó una gran jugada al fildear un machucón por tercera para sacar en primera a Shinnosuke Abe.

La faena de Santiago se vio interrumpida en el quinto, cuando debió salir por rigidez en el antebrazo derecho, dejando un hombre en segunda y un out. Otro derecho, José De La Torre, entró en relevo y regaló un boleto. De La Torre se creció y ponchó a Atsonori Inaba y Nohuhiro Matsuda con swings a la brisa.

Japón desperdició otra oportunidad en el sexto cuando Seiichi Uchikawa conectó un triple con una línea tendida en la que Pagán se arriesgó de más con dos outs, al deslizarse para tratar de atraparla. Pero el relevista Xavier Cedeño vino para ponchar a Abe, el cuarto bate de Japón, con otro ponche abanicándole.

Con un magro promedio de .136 (tres hits en 22 turnos, sin impulsadas y tres ponches), Ríos no había hecho nada del otro mundo en este Clásico, pero el guardabosques de los Medias Blancas de Chicago pegó el hit más importante hasta ahora. Luego que Avilés la séptima con sencillo, Ríos desapareció por el izquierdo un cambio en cuenta de 1-1 de Atsushi Nohmi.

Puerto Rico perdonó en el octavo cuando llenó las bases con un out, pero no pudo anotar para sentenciar.

La reacción de Japón se dio en la parte baja ante Randy Fontanez, logrando anotar con un sencillo remolcador de Hirokazu Ibata tras un triple de Toritani. Uchikawa dio un sencillo para poner hombres en primera y segunda, y el manager Rodríguez trajo al zurdo JC Romero. De manera extraña, los corredores japoneses se enredaron con las señas de doble robo y Uchikawa fue sorprendido entre primera y segunda por el receptor Yadier Molina. Abe volvió a fallar con una roleta para la intermedia. Puerto Rico respiraba aliviado.

Japón trató en vano de conseguir el tricampeonato con un equipo carente de sus figuras establecidas en Grandes Ligas, como Yu Darvish e Ichiro Suzuki.

Romero y Fernando Cabrera sacaron los últimos tres outs para desatar otro grandioso festejo boricua

Obtenido de ESPN Deportes